La vida macroscópica es bien conocida por todos nosotros.
Con ella inter actuamos
constantemente de manera directa o indirecta: en nuestras casas siempre algún familiar tiene
un pequeño jardín con plantas, o sufrimos picaduras de insectos, observamos ratones o aves,
cuidamos perros o gatos, entre otros casos. Todos estos organismos (incluyéndonos a
nosotros) forman parte de la diversidad de vida que podemos ver a simple vista, detallar y, a
menudo, hacer parte de nuestras actividades productivas.
¿Qué importancia tiene saber más de la vida macroscópica? Podemos empezar a responder
esta pregunta desde dos puntos de vista. El primero sería la relación benéfica con organismos
macroscópicos, donde consideraríamos aquellas especies que nos aportan alimentos, fibras
textiles, fármacos, ornamentación, entre otros aspectos. El segundo punto de vista atendería
a aquellos organismos que son causa de enfermedades, o dañan cultivos y enferman a
animales de uso agrícola, entre otros perjuicios.
Pero una perspectiva más amplia, y menos centrada en nosotras y nosotros mismos,
considera a los organismos pluricelulares en su papel dentro de la rica trama de la vida en la
Tierra. Los humanos somos parte de esa trama y no sus dueños.
¿Las algas en nuestros alimentos?
Las algas están en nuestro día a día y en nuestras actividades. La lista de productos que
podemos mencionar donde están involucradas las algas es amplia, por ejemplo: bebidas
achocolatadas, cosméticos, pinturas, geles, en la comida japonesa, entre otros artículos de
uso cotidiano.
Hablar de las algas es cubrir un vasto mundo, podemos definirlas como grupos de organismos
fotosintéticos diversos, que no forman un embrión, no tienen vasos de transporte de
sustancias y que han sido ordenados de manera artificial por el ser humano conformando esta
categoría. En este sentido, incluyen tanto organismos unicelulares como pluricelulares,
Asignándolas al reino Protista, las algas se transformarían en los representantes de mayor
tamaño de este grupo. En efecto, la longitud de las algas puede ir de algunos milímetros hasta
varios metros de longitud. A simple vista se pueden distinguir tres grupos dentro de las
macroalgas por su coloración: las verdes, las pardas y las rojas. O, científicamente, las
Chlorophyta, las Phaeophyceae y las Rhodophyta. Es importante destacar que el color es una
característica fácil de reconocer, pero débil para identi_car estos grupos, debido a que algunas
especies pueden sufrir variaciones en él por causas ambientales, entre otras. Los colores de
las algas obedecen a la presencia de clorofila y otros pigmentos que, dependiendo de las
cantidades de unos u otros, generan las variaciones antes mencionadas.