Páginas de libertad
Flameaba imponente al sol una bandera bicolor. El sábado 28 de julio del año 1821,
aproximadamente a las 10:20 de la mañana. Las campanas anunciaban un momento
histórico para el Perú y para toda una multitud que presenciaba la caída del dominio
español. Se presentaba ante todos los asistentes el generalísimo José de San Martín
quien anunciaba la célebre proclamación de la Independencia del Perú, en una
ceremonia pública muy solemne. Primero lo hizo en la Plaza Mayor de Lima, después
en la plazuela de La Merced, luego, en la plaza Santa Ana, frente al Convento de los
Descalzos y finalmente en la plaza de la Inquisición (hoy plaza Bolívar). Ante la
presencia de más o menos 16.000 personas, con una recién creada bandera peruana en la
mano, exclamó el libertador:
Desde este momento el Perú es libre e independiente por la voluntad general de los
pueblos y por la justicia de su causa que dios defiende. ¡Viva la patria!, ¡viva la
libertad!, ¡viva la independencia!
Este momento concebía el nacimiento de la época republicana y la ruptura con la corona
española. Pero ¿quiénes participaron?, ¿cuándo y cómo había comenzado?
Cursaba el año 1808 en el que el imperio español entraba en una severa crisis por la
invasión de ejércitos franceses. En esas circunstancias se formaban en la ciudad de
Cádiz cortes de tendencia liberal que solicitaban modificaciones en el sistema
absolutista del gobierno español. Esta situación fue tomada como ejemplo por los
criollos hispanoamericanos para formar juntas de gobierno que más adelante darían
frutos. Sin embargo, en 1813 retomó el poder el rey Fernando VII para después derogar
la constitución de Cádiz y el absolutismo retornó a España y a sus colonias. Las ya
constituidas juntas de gobierno formadas en La Paz, Buenos Aires, Quito y Santiago
fueron inclinándose por la independencia americana. Las cuales fueron combatidas
implacablemente en el Perú por el Virrey Fernando de Abascal. La mano férrea de
Abascal sofocaba toda clase de conspiración o levantamiento. Como el de Francisco de
Zela en Tacna en 1811 y el de Juan José Crespo y Castillo en Huánuco en 1812.
Entre 1814 y 1815 se formó en el Cuzco la junta más importante del Perú que provocó
un levantamiento armado capitaneado por los hermanos Vicente y José Angulo y el
cacique indígena Mateo Pumacahua. Esta rebelión del Cuzco sería considerada el último
gran intento exclusivamente peruano de alcanzar la independencia que involucró a
criollos, mestizos e indios. Pese a la resistencia, fue sofocada en Humachirri en abril de
1815 donde sus principales líderes fueron ajusticiados. Se sabe que la única junta
americana que nunca fue derrotada fue la de Buenos Aires y la única ciudad donde
nunca hubo junta fue Lima, estas dos ciudades fueron polos opuestos de la lucha por la
emancipación. Buenos Aires, como eje del movimiento independista y Lima como el
más poderoso bastión realista. Todos los intentos separatistas fueron sofocados, pero no
por ello se olvidó la participación de los peruanos de todas las condiciones y clases en
favor de la causa patriótica latinoamericana.
Transcurrían principios del siglo XIX y en varias partes del mundo corrían los vientos
de libertad acompañados de un general argentino. Cuyos propósitos eran conseguir la
independencia de los virreinatos sudamericanos partiendo desde Mendoza- Argentina en
enero de 1817. Los revolucionarios de Buenos Aires estaban convencidos de que su
independencia y la independencia de América estaban condicionadas a la independencia
del Perú. En la primera etapa de este proceso, los argentinos intentaron llegar a Lima
cruzando el Alto Perú, habiendo fracasado todas las expediciones para lo cual había que
trazar una nueva estrategia para llegar al corazón del poder español en América. Siendo
el artífice de esta estrategia José de San Martín, quien se incorporó a la Junta de Buenos
Aires y con ello al movimiento emancipador. Nace la estrategia de atacar Lima por el
mar, luego de pasar los andes y Chile y emancipar esa nación. El libertador inició la
marcha con el Regimiento de granaderos a caballo y el Ejército de los andes para
atravesar la cordillera, liberar chile y llegar al Perú por vía marítima, poniéndose al
servicio de la causa independista.
Los realistas en el Perú esperaban la llegada de refuerzos terrestres y navales desde
España. Pero una rebelión liberal en 1920 en la península Ibérica frustró esos planes
favoreciendo la causa emancipadora. El plan de San Martín era emancipar al Perú y
consolidar la independencia de chile y de las Provincias unidas de La Plata, es decir
Argentina. Con esta estrategia consiguió sorprender a las tropas realistas que se
encontraban dispersas en el territorio de virreinato. Una vez establecido su Cuartel
general en Pisco, desde entones eran frecuentes las deserciones del ejército realista.
Desde Pisco, San Martín firmó el decreto que fijaba los símbolos provisionales del Perú,
siendo los colores provisionales el rojo y en blanco.
La presencia de la Expedición Libertadora del Sur intensificó la actividad de las fuerzas
guerrilleras. Controlaban un extenso territorio entre Supe, Huaral, Canta, Huarochirí,
Cañete, Yauyos, Pisco, Ica, Tarma y Cangallo, presionando constantemente sobre los
realistas. En este escenario se levantaba María Parado de Bellido, una mujer alta,
vestida con saya blanca. Ella mandaba escribir cartas para su hijo Tomás, quien militaba
en las partidas de Cayetano Quirós, en las que describía el movimiento de las tropas
realistas, información privilegiada que conseguía de un informante cercano al
Intendente de Huamanga probablemente llamado Matías Madrid. Tras ser detenida en
su domicilio, fue internada en una casa emplazada en la Plaza Mayor de Huamanga para
ser interrogada por el nombre de aquel que le proporcionaba información sobre el
movimiento de las tropas realistas. Luego, fue fusilada en los extramuros de la ciudad el
1 de mayo de 1822. Dejando una muestra de valentía y amor por la causa libertaria.
Con el fin de desgastar las fuerzas realistas, los montoneros y patriotas a caballo
hostigaban las tropas opositoras. Con la llegada de los montoneros a Lima y el bloqueo,
las tropas realistas fueron dirigidas hacia la Sierra. Las clases medias y populares inician
a levantarse. En enero de 1821, se nombraba como virrey al general José de la Serna
para replantear la guerra contra San Martín. Quien abandonó la capital luego de las
conversaciones en Punchauca luego de verse insostenible la situación, dejando libre la
ciudad de Lima.
Llegado el gran día, San Martín convocó a una junta de notables en el cabildo. Ahí se
juró la independencia el 15 de julio de 1821 siendo Manuel Pérez de Tudela el
encargado de redactar en acta. Con la firma del alcalde de Lima y el arzobispo y miles
de firmantes de diversas clases y condiciones sociales. Programándose la
independencia para el 28 de julio de 1821.
La Independencia peruana fue una guerra civil. Como tal, estuvo cruzada por una serie
de conflictos sociales, donde las lealtades fueron cambiantes y la línea entre la traición y
la acción patriótica fue difusa. Hasta la fecha han transcurrido 200 años, que
conmemoran la proclamación de la independencia del Perú, que conmemora la
soberanía nacional. El mensaje anunciado resumía la voluntad popular que se valida por
todos esos años de lucha por un proyecto de un país libre e independiente.