TEMA 26
LA REPRESENTACIÓN.
1. IDEAS GENERALES.
1.1 La representación voluntaria o convencional y la representación legal.
El art. 1259.1, dispone que se puede contratar a nombre de otro cuando quien formalice el contrato esté
autorizado por el interesado o tenga por ley su representación legal.
El fenómeno representativo puede encontrar su origen en:
a) La decisión del interesado; quien, mediante un acto de autonomía privada, confiere a otro
autorización para actuar en su esfera personal.
b) En la propia ley que, en protección de los incapaces, hace que sus intereses sean ejecutados por una
persona capaz a la que la ley faculta y obliga a desempeñar tal cargo.
Se denomina representación legal al fenómeno sustitutorio en virtud del cual, por mandato de ley, una
persona tiene encomendada la gestión de los intereses de un incapaz o una persona que, no puede o no debe
desplegar la actividad que requeriría la marcha de sus asuntos.
Los representantes voluntarios actúan por decisión del interesado y en estricta dependencia de su
voluntad, siendo determinante la voluntad de la persona representada, que será quien establezca las bases.
La voluntad del representante voluntario depende de la voluntad del representado.
En los supuestos de representación legal, la voluntad del representante no depende de la voluntad de la
persona representada, sino que goza de su propia autonomía, sustituyendo plenamente en su actividad a la
persona sometida.
1.2 La actuación en nombre ajeno o contemplatio domini: la representación directa.
Tanto el representante legal cuanto el voluntario, han de actuar en nombre del representado, de forma tal
que los terceros sepan desde el primer momento que su intervención formal no conlleva que queden
vinculados personalmente con el representante.
La actuación en nombre ajeno evidencia ante la comunidad la existencia del fenómeno sustitutorio y,
por consiguiente, la relativa intrascendencia en el futuro de la persona del representante.
En la representación directa están vinculados tercero y representado, ya que la actuación del
representante tuvo lugar en nombre y por cuenta del representado y los derechos y obligaciones nacidos del
acto habido ingresan directamente en el patrimonio del representado, tal y como si hubiera intervenido
personalmente él mismo.
1.3 La representación de carácter indirecto.
Se habla de representación indirecta, cuando la vinculación entre tercero y representado es ausente, en
todos aquellos supuestos en que el representante actúa en nombre propio, aunque lo haga por cuenta ajena y
en interés del representado.
1.4 Otros supuestos de interposición gestoria.
La actuación gestoria en la esfera jurídica ajena, se da en los supuestos en que una persona sustituye o
auxilia a otra en actividades de la más variada índole, mas sin atribuirse legitimación representativa alguna,
sino sencillamente colaborando materialmente a la consecución de tales actividades.
Existen dos tipos de categorías gestoras:
a) La actuación gestora puramente auxiliar: que se da en los casos en que terceras personas intervienen
en cualquier acto o negocio jurídico sin capacidad decisoria alguna, asesorando o auxiliando
(abogado).
b) El nuncio, emisario o mensajero: persona que, actuando por otra, lleva a cabo un acto jurídico
cualquiera, pero de carácter material y sin posibilidad de modificar su alcance. No se requiere
capacidad alguna.
2. LA REPRESENTACIÓN DIRECTA Y SUS PRESUPUESTOS.
2.1 Concepto y requisitos.
Los presupuestos necesarios de la representación directa radican en la coexistencia de tres datos
básicos:
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a) La actuación en nombre ajeno; necesidad de que el representante se presente ante los terceros como
persona que actúa en nombre de otra.. Los terceros deben saber que realmente se relacionan con la
persona representada.
b) La actuación por cuenta ajena; la actuación del representante debe encontrarse presidida por la idea
de defender los intereses y las expectativas negociales del representado. Se da, además de en la re-
presentación directa, en la indirecta, legal y orgánica.
c) Existencia de apoderamiento; se da en todas las categorías de actuación representativa.
2.2 Ámbito de la representación: la exclusión de la esfera personalísima.
La mayor parte de la doctrina considera que la actuación representativa tiene su ámbito natural y propio
exclusivamente en relación con los negocios jurídicos.
En nuestro Código, en el art. 439, se establece que la adquisición de la posesión puede realizarse por la
misma persona que va a disfrutarla, por su representante legal, por su mandatario, etc.
La doctrina española niega que en el art. 439 puedan verse indicios de verdadera representación.
Nuestro propio sistema normativo requiere entender que sólo los actos personalísimos quedan excluidos
del ámbito de la representación, ya sea en el ámbito estrictamente civil, ya se trate de actuaciones procesales.
3. EL PODER O LA LEGITIMACIÓN DEL REPRESENTANTE.
3.1 El apoderamiento: poder y mandato.
Para que una persona pueda presentarse legítimamente ante la comunidad como representante de otra,
ha de estar facultada (“poder”) para ello.
El apoderamiento al representante constituye el punto de partida de su actuación en nombre ajeno y de-
limita y concreta sus facultades, ya que será el acto unilateral del representado de otorgamiento del poder el
que exprese hasta dónde llegue dicho poder. El acto de apoderamiento es unilateral.
Si el poder no llega a conocimiento del apoderado, existe y es válido, pero es simultáneamente ineficaz,
dado que no ha sido objeto de desarrollo posterior. El desarrollo del poder requiere la existencia de un con-
trato de mandato, en cuya virtud el apoderado queda obligado a llevar a cabo la actividad contemplada como
objeto del mandato.
Desde finales del siglo XIX puede afirmarse que la communnis opinio, en el intento de conceder una po-
sición autónoma al apoderamiento y separarlo del contrato de mandato, a llegado a la conclusión de que el
poder puede fundamentarse no sólo en un contrato de mandato, sino también en otras figuras contractuales.
Esto no quiere decir que mandato y poder sean lo mismo, dado que en nuestro Código Civil el mandato
puede carecer de efectos representativos, pudiendo ser representativo o no representativo. LA representación
es una modalidad del mandato.
3.2 Clases de poder.
El representado puede querer que el apoderado (o representante) gestiones sólo un asunto concreto y, en
tal caso, se dice que le otorgará un poder especial.
Se habla de poder general, cuando el principal autorice al representante para una serie múltiple de asun-
tos del poderdante.
El representado incapaz o cuasiincapaz, no apodera al representante, sino que éste asume su papel por
darse el supuesto de hecho legalmente previsto.
En caso de que se apodere a varias personas de un mismo asunto es necesario saber si la actuación la
han de realizar por separado o conjuntamente, pudiendo distinguir:
a) Poder solidario; el otorgado a varias personas para un mismo asunto de forma que cualesquiera de
ellas puede celebrar individual y separadamente el negocio en cuestión.
b) Poder mancomunado; cuando la designación de varias personas tiene como propósito determinante
que todos ellos participen en la celebración definitiva del negocio.
Tiene gran importancia la distinción entre poder revocable y poder irrevocable.
El apoderamiento es un acto de autonomía privada, respecto del cual el poderdante detenta por completo
la iniciativa. El poder es por naturaleza revocable sin necesidad de justa causa o fundamento concreto.
Se dan casos en los que el propio representado tiene interés en conceder las atribuciones correspondien-
tes al representante de forma irrevocable, para evitar males mayores.
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5.LA RATIFICACIÓN DE LA FALSA O INADECUADA ACTUACIÓN REPRESENTATIVA.
El representado, advertido o no previamente por el representante, cuando el tercero le inste a ejecutar lo
pactado con el falso representante adoptará la iniciativa de:
a) Alegar la existencia de un supuesto de falsus procurator y desentenderse de forma total y absoluta
del tema.
b) Asumir personalmente la falsa o inadecuada actuación representativa y considerarse vinculado con
el tercero, conforme al art. 1259.2.(ratificación).
5.1 Carácter y consecuencias de la ratificación.
La aceptación ex post facto de la actuación del representante supone un apoderamiento a posteriori que
tiene eficacia retroactiva, y sana el defecto de poder de la actuación del representante, originariamente no
apoderado.
A efectos prácticos, la fecha del contrato será la del celebrado por el falsus procurator y no la de la rati-
ficación.
5.2 La inexistencia de la ratificación.
A) La actuación contra el sedicente representante.
En caso de no contar el falsus procurator con la posterior ratificación del representado, al tercero no le
quedará otra vía que actuar contra el sedicente representante. El tercero podrá:
a) Dirigirse contra él por vía penal, dado que puede constituir un delito de estafa.
b) En la mayor parte de los casos el tercero habrá de limitarse a reclamar en vía civil el resarcimiento
de daños causados, siendo para ello necesario que se haya pactado con el falsus procurator de bue-
na fe.
B) El resarcimiento de daños: el interés contractual negativo.
Consiste en indemnizar al tercero de los perjuicios patrimoniales sufridos y de las ganancias o
provechos que razonablemente le hubiera comportado la ejecución efectiva de lo pactado (lucro cesante).
6. LA ACTUACIÓN POR CUENTA AJENA.
6.1 En general.
La actuación por cuenta ajena que la representación conlleva, supone y se requiere que el representante
gestione y defienda el interés del representado, en nombre de quien interviene y se olvide del suyo.
En caso de que exista conflicto de intereses entre representado y representante, éste debería atender más
al provecho y beneficio del representado que al suyo propio.
6.2 La inadmisibilidad del autocontrato o contrato consigo mismo.
Se hace referencia a todos aquellos casos en los que una persona, actuando en nombre de otra, de una
lado, y de otro lado, en nombre propio, celebra el contrato asumiendo roles diversos y aparece como
comprador y vendedor.
Preceptos que aparecen en el Derecho español que regulan dicha figura:
a) El art. 1459, prohibe comprar a tutores y mandatarios bienes de sus representados.
El autocontrato no es admisible en el Derecho español y debe ser considerado como anulable en la
representación voluntaria y nulo de pleno derecho en la representación legal.
7. LA DENOMINADA REPRESENTACIÓN INDIRECTA.
Por ejemplo, si yo enemistado con el magnífico carpintero del barrio, encomiendo a un amigo que le
encargue una determinada librería, es obvio que no sólo no le apodero para que utilice mi nombre, sino que
debe guardarse de hacerlo, pese a que actúe por mi cuenta y en interés mío.
La actuación representativa se caracteriza por que el representante actúan en nombre propio, sin
manifestar el nombre de la persona por cuenta de quien actúa. Por tanto, deberíamos hablar de mandatario.
Ante la inexistencia de relación directa e inmediata entre representado y tercero, los supuestos se suelen
englobar bajo la denominación de representación indirecta.
Conforme al art. 1717, cuando el mandatario obra en su propio nombre, resulta que:
- El mandante no tiene acción contra las personas con quienes el mandatario ha contratado, ni éstas
tampoco con el mandante.
- El mandatario queda obligado directamente con la persona con quien ha contratado, como si el
asunto fuera personal suyo.
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8. LA REPRESENTACIÓN LEGAL.
Entre la representación directa y la representación legal existen innegables diferencias, pero el sustratum
básico de ambas es el mismo: una persona actúa en nombre y por cuenta de otra, que será titular de los
derechos y obligaciones dimanantes de la actuación representativa.
Algunos supuestos de representación legal:
- Los tutores son representantes legales de los menores o incapacitados sometidos a tutela.
- Son representantes legales los progenitores que ostenten la patria potestad sobre sus hijos menores o
la patria potestad prorrogada sobre los hijos mayores incapacitados.
- Ha de considerarse representante legal, el defensor judicial, que represente y ampare los intereses de
menores e incapacitados.
- El defensor del desaparecido y los representantes de quien se encuentre en situación de ausencia
declarada.