BIODIVERSIDAD » Qué es, Importancia, Protección
Qué es la biodiversidad
Cuando se habla de biodiversidad se está haciendo referencia a todas las especies del planeta,
animales, vegetales, bacterias y demás microorganismos e incluso los diferentes ecosistemas.
Toda esta variedad de seres vivos forma parte de un gran ecosistema mundial cuyos
componentes dependen unos de otros, incluidos los inorgánicos, a saber, la atmósfera, los
océanos, el agua dulce, las rocas y el suelo, los cuales son esenciales para la vida.
Importancia de la biodiversidad
De las diversas especies que pueblan nuestro planeta obtenemos alimento, sustancias químicas
útiles y muchos otros productos y servicios.
Los ecosistemas saludables desempeñan otras funciones esenciales, como la producción de
oxígeno, la purificación del agua, la filtración de los agentes contaminantes y la prevención de
la erosión del suelo.
Buena parte de las bacterias y demás microorganismos, desempeñan funciones químicas de
vital importancia para el equilibrio de los ecosistemas menores en que se divide el gran
ecosistema mundial.
Por su parte, las plantas verdes, mediante el proceso de la fotosíntesis producen oxígeno y
transforman la energía solar en azúcares que constituyen la principal fuente de energía de la
mayoría de los organismos.
Por si fuera poco, los insectos polinizan las flores; las ranas, los peces y las aves mantienen
bajo control ciertas plagas; los mejillones y otros organismos acuáticos purifican el agua, y las
plantas y los microorganismos dan origen a distintos tipos de suelo.
El ecosistema
Los ecosistemas son poblaciones de organismos vivos que dependen unos de otros.
Formalmente, el término se refiere a la compleja interacción existente entre todos los
organismos de un ambiente natural, lo que implica tanto materia viva como inanimada.
Cada ecosistema tiene sus propias especies; dentro de él se mantiene el equilibrio gracias a que
cada una de esas especies utiliza recursos diferentes y se adapta a condiciones concretas que
forman el nicho ecólogico.
Como ejemplos de ecosistemas tenemos lagos, prados, bosques, desiertos e incluso la misma
biosfera que está conformada por varios ecosistemas, cada uno de los cuales integra un
ecosistema superior hasta llegar al mayor de todos, es decir, el planeta tierra.
Pérdida de la biodiversidad
La acción del ser humano está haciendo que las especies se extingan a un ritmo alarmante,
especialmente a causa de:
Destrucción del hábitat
Se considera que esta es la principal causa de extinción.
La tala de árboles para obtener madera o campos de pasto, la minería y la construcción de
represas y carreteras, han fragmentado, deteriorado o eliminado el entorno natural de muchas
especies. Con la reducción de los ecosistemas, estas pierden los recursos que necesitan para
sobrevivir.
Por lo general, la pérdida de cierta especie desencadena una serie de extinciones, porque
cuando falta un elemento del ecosistema, otros componentes sufren las consecuencias.
Introducción de especies foráneas
Cuando se introducen en un ecosistema organismos ajenos a él, es posible que estos se adueñen
del espacio ocupado por otras especies.
También puede que, indirectamente, alteren el ecosistema lo suficiente como para causar la
extinción de la fauna y la flora autóctonas, o importen enfermedades contra las que estas
últimas no estén inmunizadas.
El calentamiento del planeta
Este rápido aumento pudiera suponer el fin de algunas especies.
Por ejemplo, de acuerdo con los científicos, si el nivel del mar sube un metro, desaparecerán de
la Tierra numerosas marismas que albergan una abundante diversidad biológica.
La sobreexplotación de los recursos naturales
El uso descontrolado y abusivo de los recursos naturales ha provocado la extinción de varias
especies. Como ejemplo de la sobreexplotación está la caza de múltiples animales, la quema y
la tala.
El crecimiento demográfico
El aumento de la población a nivel mundial y la consecuente demanda de mayor cantidad de
recursos ha ocasionado que las especies desaparezcan a un ritmo preocupante.
Estrategias para preservar la biodiversidad
En vista de todas las amenazas a las que se enfrenta a biodiversidad, la ecología como ciencia,
promueve un conjunto de estrategias que permitan la conservación. Entre estas están:
Educación
El cuidado del planeta y todas las especies que aquí habitan comienzan con la educación de la
población tanto a nivel individual como colectivo.
En este sentido, la educación ambiental promueve el uso racional de los recursos, la
concienciación, el respeto hacia las especies y su hábitat, entre otras iniciativas.
Unión internacional
En muchos campos, la humanidad ha demostrado que en conjunto se pueden lograr grandes
avances. Por eso se busca dirigir esfuerzos internacionales que se aboquen a la conservación
ambiental.
Si bien algunos países poderosos en años recientes han decidido no adherirse a tratados
internacionales, en su mayoría sí existe tal colaboración y compromiso.
Control demográfico
Un poco antes en este artículo comentamos que uno de los principales problemas a los que se
enfrenta la biovidiversidad es el crecimiento poblacional, lo que trae como consecuencia una
mayor demanda de recursos.
La solución para esto es el control de la población a través de programas de planificación
familiar que ayuden a la que la población siga creciendo pero a un ritmo que no afecte al resto
de las especies.
Disminución de la contaminación
Mientras siga existiendo la contaminación de los ecosistemas, las especies del planeta seguirán
disminuyendo, por esto es impetuosa la necesidad de disminuir la contaminación en todo
ámbito, lo que incluye la emisión de residuos tóxicos.
Uso de energías alternativas
Existen diversas energías alternativas que tienen un impacto ambiental inferior al de aquellas
que implican el uso de combustibles fposiles como petróleo o carbón.
Entre estas tenemos la energía solar, eólica, mareomotriz, biomasa, hidráulica.
Protección del hábitat natural
Lamentablemente el hombre en su afán de urbanizar y sacar mejor provecho de los espacios, ha
destruido bosques, selvas, acuíferos y otros avientes naturales que son el hogar de cientos de
especies animales y vegetales.
De ahí que se tienen que realizar esfuerzos para evitar que se siga alterando el planeta y se deje
de construir en lugares no aptos.
Evitar el comercio ilegal de especies
El comercio de animales exóticos se ha vuelto una creciente tendencia en muchas partes del
mundo, lo que ha supuesto que especies endémicas sean extraídas de su hábitat natural y
llevadas a otros entornos donde no cuentan con las condiciones necesarias para garantizar su
supervivencia.
Los gobiernos deben intensificar los esfuerzos para evitar este tipo de comercio y esto implica
en muchas ocasiones no solo realizar campañas de concienciación sino también modificar las
leyes para que este tipo de delitos sean penados.
Áreas protegidas y parques nacionales
Estos sitios son santuarios naturales, pulmones vegetales y reservorios de extensión variable en
el que convergen ecosistemas, flora y fauna, y que se declaran bajo un régimen de protección
especial para su conservación.
Mientras más áreas protegidas y parques nacionales existan en el mundo, mayor será la
cantidad de especies protegidas.
Ecosistemas: Qué son, por qué se caracterizan,
tipos de ecosistemas
Los ecosistemas pertenecen a aquellos entornos integrados en el medio ambiente por seres vivos y no
vivos que permanecen en tal lugar y que hacen un equilibrio entre ellos; tratando de dejar un
ambiente óptimo para la vida de todos.
Los traspasos de información referente al tipo de ecosistema que cada especie pertenece se da a
partir de las cadenas alimentarias; siendo las más bajas, las plantas u organismos productores que van
captando la energía solar a medida que sintetizan materia orgánica como sus frutos; no solo para el
exterior; sino también para sí mismas.
Al mismo tiempo van generando alimentos para sus especies progresivas como son los
animales; quienes la aprovechan para alimentar su cuerpo y además servir de alimento para las
especies que siguen; es decir los seres humanos, siendo toda una cadena.
Cuando mueren cualquiera de estos organismos; las bacterias y hongos intervienen
arduamente; transformándose en nutrientes gracias al suelo; que servirán nuevamente para
alimentar a las plantas y así poder iniciarse un ciclo entre todas las especies que integran la
cadena.
Sin embargo, en ocasiones pueden presentarse varios tipos de dificultades que limitan la
alimentación, tal y como lo hace la humanidad; ya sea por distintas actividades no viables o por
procesos de destrucción que pueden afectar permanentemente los hábitats y con ello; el
desarrollo y crecimiento de los ecosistemas.
Tipos de ecosistemas
Los ecosistemas por su amplia variación suele tener varias clasificaciones; dentro de las que se
destacan las siguientes:
Según su origen:
Naturales
Son todos aquellos ecosistemas creados directamente por la naturaleza; son los que hay en su
mayoría y los que cuentan con una buena extensión dado a que comprenden dos clases de
superficies; los terrestres y los acuáticos.
Por su parte, son aquellos ambientes que se van creando sin la intervención propia del hombre; por lo
que suelen ser más variados que los demás tipos y es así como se han ido subclasificando
progresivamente.
Artificiales
Este tipo de ecosistemas son los que se van creando a partir de las actividades humanas y
que no tienen ningún tipo de superficie similar creada por la naturaleza. Estas se crean ya sea
para conseguir algún beneficio especial con respecto a alguna especie o bien; para consolidar
que las cadenas alimentarias no se deterioren por completo cuando se está ante un ambiente
en peligro de erradicarse por completo.
Según su ubicación:
Terrestres
Los ecosistemas terrestres se identifican por ser aquellos en los que la biocenosis se va
desarrollando no solo en el suelo sino también en el subsuelo.
Todas sus características hacen referencia a que se trata de un entorno dependiente de factores
como la humedad; la temperatura, altitud y la latitud que es la distancia con referencia al
Ecuador; respectivamente. Dentro de este tipo de ecosistemas se incluyen los bosques, dentro
de los que se encuentran las selvas, bosques secos; boreales y subtropicales.
También se incluyen los ambientes arbustivos, herbazales y tundra; siendo los que tienen altas
cantidades de plantas como musgos; líquenes y arbustos pequeños. No se dejan de lado los
entornos desérticos; dado a que son ecosistemas que pueden encontrarse en climas
subtropicales o tropicales, respectivamente.
Estos ecosistemas representan el 20% de los ambientes presentes en el planeta Tierra y van
asociándose tanto al suelo; como al aire. En estos entornos hay mayor probabilidad para vivir
debido a que logran encontrarse muchos más alimentos y demás elementos compatibles con la
vida.
Tanto los distintos animales como las especies vegetales en los ecosistemas terrestres van
acoplándose efectivamente; según lo que requieran para subsistir y de ser necesario; también
van incentivando a su organismo a tener cambios y así poder luchar con las adversidades que
en ocasiones se pueden presentar de acuerdo con el medio ambiente.
En caso de no lograr adaptarse a los cambios que requieran hacerse; las especies pueden llegar
a ir muriendo y con ello incluirse como especies en peligro de extinción teniendo muy pocas de
ellas.
Lo importante que sobresale al momento de hablar de este tipo de ecosistemas es que tienen
cierta dependencia de la humedad; la temperatura, así como la altitud y latitud;
respectivamente. De este modo; los ecosistemas se ven encontrando más ricos en cuanto a
humedad y temperatura, acoplando diferentes tipos de especies animales.
Por otra parte; también pueden clasificarse estos ecosistemas según la biodiversidad de los
bosques; haciendo que se disminuya la cantidad de matorrales, herbazales y otros que no tienen
nada, como son los desiertos.
A lo largo de los años se han podido diferenciar los ecosistemas terrestres en varios tipos, los
cuales son: desiertos, bosques, praderas, selvas.
Lo bueno de los ecosistemas terrestres es que no solo se encuentran en ambientes de tierra
propiamente; sino que se incluyen tanto las especies que subsisten en el suelo; como también
en el aire. En la totalidad de estos ambientes se van trazando zonas para vivir plácidamente y
a la vez desarrollándose progresivamente.
Dependiendo de los factores abióticos referentes a cada uno de los ecosistemas terrestres; los
animales y vegetales más los seres humanos que se identifican completamente viviendo allí
dado a que su cuerpo lo permite.
Desiertos
Este ecosistema entre la clasificación
de los terrestres constituye uno de los
que presenta escasas lluvias, debido a
que el contenido de vapor de agua es
realmente bajo además de que tiene
como principal característica; los
cambios de temperatura drásticos en su
totalidad.
Así mismo, las noches resultan extremadamente fríos debido a toda la escasez de agua que
ronda su ecosistema y los máximos vientos que allí se forman; mientras que de manera
contraria, lo que resulta mucho más caluroso son los días en su totalidad.
Tanto las plantas como los animales de esta zona viven adaptándose constantemente a los
cambios que se van generando en el ambiente; por ejemplo como lo hacen los cactus con las
plantas escasas de la zona.
Igualmente, las especies animales están acostumbradas a soportar dichas modificaciones a
temperaturas extremos tal y como sucede con reptiles específicos; como son los lagartos y los
insectos que habitan normalmente en estos entornos terrestres.
Bosques
Dentro de los ecosistemas terrestres del
tipo bosques se caracterizan por ser
completamente forestales y tienen la mayor
proporción de masa de biósfera terrestre.
Verás sus variaciones en cuanto a bosques de
frondosas o de hojas anchas teniendo dentro
de sí al grupo de la selva y del bosque seco;
siendo estos bosques tropicales y
subtropicales.
Estos ambientes con las selvas, son los ecosistemas que disponen de mayor densidad biológica
dado a que cuentan con una precipitación y vegetación perennifolia. Dentro de estos
ecosistemas también se incluyen bosques boreales o taiga; con una mayor extensión de
superficie pero menor biodiversidad de especies.
Matorrales
Son estos los ecosistemas que constan de una
gran diversidad de arbustos o matorrales, las
cuales son ese tipo de especies vegetales que
disponen de plantas de pequeño porte como
arbustos.
Son ecosistemas con especies determinadas y
características exclusivamente de esa zona
que las diferencian de otros ecosistemas
terrestres variables.
Estos pueden ser ambientes tipo arbusto, xerófilo o páramos cuando se trata de matorrales de
montaña, que también se conocen como arbustos tipo frailejones. Se tratan de amplios
ecosistemas llenos de humedad y con gran altitud; normalmente encontrados geográficamente
en América; áfrica y también Nueva Guinea.
Pradera
Las praderas se identifican como una
importante zona de transición entre el
bosque y el desierto. Por lo general, están
ubicadas en el interior de los continentes;
así como en altas latitudes. De igual forma
presentan estaciones tanto calurosas
como frías; teniendo épocas de lluvia
mucho más frecuentes que en los
desiertos.
También cuenta con zonas de pasto que es lo que mayormente identifica su tipo de vegetación;
así como a las especies animales que se van acoplando a este tipo de entorno natural; sabiendo
subsistir; desarrollarse y reproducirse.
Sabanas
Pertenecen al tipo de ecosistema terrestre
basadas en praderas tropicales. Estas presentan
bosques abiertos, así como suelos con
pastizales. La pluviosidad suele ser de dos a
tres veces menor que la del bosque tropical.
Igualmente, cuenta con estaciones secas y
lluviosas. Su entorno está provisto de pocos
árboles de floración anual pero también cuenta
con pastos muy tupidos, manteniendo la cadena
trófica en todas las especies de su alrededor.
Ecosistema modificado
Este tipo de ecosistema hace referencia a aquel que se genera con intervención y control del
ser humano, respectivamente. Estos ecosistemas modificados pueden obtenerse tanto en medios
urbanos, como en medios rurales de explotación, tales como los campos de cultivo, tala e
incluso campos de minería.
En cuanto a aquellos ecosistemas artificiales, también son reconocidos como seminaturales
determinando con ello, la creación de bosques, estanques e inclusive la introducción de nuevas
especies dentro del entorno o el abandono de campos de cultivo que puede llevar al
ecosistema a la desertificación.
Acuáticos
Es bien sabido que el planeta siempre tuvo posibilidades de vida a partir del agua; cuando su
origen se basaba en la Pangea; mientras que los gloriosos átomos de hidrógeno y oxígeno se
unían para dar la vida a todas las especies.
Una vez que el planeta tomó el 70% en agua fue cuando se consolidaron lo que en la actualidad
se conoce como los ecosistemas acuáticos.
Los ecosistemas acuáticos son aquellos entornos que se componen de seres vivos y elementos
abióticos incluidos en un espacio marino en el que interactúan unos con otros y hacen del mismo; el
ambiente ideal para su hábitat.
Los ecosistemas de este tipo no solo se presentan en aguas saladas como mares u océanos; sino que
también se incluyen en aguas dulce. En ellas se encuentran diferentes tipos de especies animales y
vegetales que dependen de la integridad del entorno acuático para subsistir en las mejores
condiciones.
¿Cómo se clasifican los ecosistemas acuáticos?
Este tipo de ecosistema no es único; puesto que llegan a clasificarse en dos variedades.
1. Ecosistemas marinos
2. Ecosistemas de agua dulce
1.- Ecosistemas Marinos
Entran dentro de los primeros ecosistemas descubiertos debido a que la vida en La Tierra
comenzó a partir del mar. Es así como se considera uno de los ecosistemas más estables en
relación con los terrestres; dada la lenta variación que determina la temperatura dentro de esta
superficie.
Estos ecosistemas, se identifican por poseer en su integridad océanos, mares y marismas;
siendo así los medios más estables que van acorde con el desarrollo de la vida; en relación con
los que pertenecen a los ecosistemas terrestres de agua dulce; que aunque pueden estar allí por
un tiempo determinado; no es su hábitat preferencial.
A pesar de que la vida nació del agua en el planeta desde hace miles de millones de años; hoy
en día sigue siendo la fuente principal para el desarrollo de la vida y todas las acciones
necesarias para subsistir.
El misterio radica en que hay una inmensa cantidad de especies que no solo están en las
superficies de los mares y océanos, sino que también están aquellas que se encuentran en las
intensas profundidades de estas aguas; respectivamente; muchas de las cuales no se han
descubierto en su totalidad.
La luz, la fuente de vida y producción
Debido a la variabilidad de algunos aspectos, los ecosistemas marinos van difiriendo
dependiendo de la zona; esto se debe a que dependiendo habrá altas o bajas temperaturas; así
como unas áreas con mucha más salinidad hídrica que otras; situaciones que hacen que
algunas especies sean compatibles para subsistir en este entorno, mientras que otras no y es
entonces; donde tratarán de buscar las condiciones que su cuerpo considera aptas para la
integridad y la vida.
En la superficie de los ecosistemas marinos la luz tiene una penetración máxima de solo 200
metros; haciendo que las plantas que se encuentren dentro de este rango de distancia puedan
hacer el proceso de fotosíntesis dada la disponibilidad de rayos solares originadores de la luz
natural.
No obstante, después que se sobrepasan los 200 metros desde la superficie, se conoce como
región afótica; pues no hay disponibilidad de luz natural proveniente de los rayos solares y por
ende; no hay procesos de fotosíntesis en las plantas de esta zona específica.
Especies que varían según las condiciones
Dentro del ecosistema acuáticos se incluyen especies totalmente marinas, es decir aquellas
como ballenas; focas, tiburones y manatíes; así como todos los tipos de peces más los
organismos pequeños que hacen parte del ambiente complementario del ecosistema, tales
como plancton; algas y también los arrecifes coralinos.
En estos casos se debe tener en consideración que; al haber menos luz, por consiguiente hay
menos producción primaria, repercutiendo en la limitación de nutrientes inorgánicos.
A pesar de ello; en pequeñas zonas de las profundidades se encuentran puntos de afloramientos
que se desarrollan de forma espontánea y son las que en gran parte permiten que la cadena
trófica entre las especies; logran conservarse independientemente de los eslabones y por tanto,
son los puntos más recomendados para la pesca.
2.- Ecosistemas de Agua dulce
A diferencia de las anteriores, los ecosistemas de agua dulce pertenecen a aquellos
conformados por ríos; lagos, pantanos, lagunas, entre otros similares.
Cada uno de ellos mantiene su importancia en que contienen especies de todos los estilos y
colores; por lo que hay una inmensa variedad faunística que determina la mantención de la
cadena trófica en todos los eslabones; ciertamente.
A parte de los propios animales que pertenecen a las cualidades y características del agua;
están aquellas especies de anfibios que son de ambos ecosistemas; tanto acuáticos como
terrestres.
Además, dispone de un gran abanico de posibilidades en lo que respecta a vegetación; siendo
en gran parte uno de los principales rasgos que identifica y señala auténticamente a este tipo de
entornos naturales.
En cuanto a las especies animales de este ecosistema se sabe que alrededor del 41% de los
peces en muchas variantes; logran encontrarse en este tipo de ecosistema. Del mismo modo;
enlazando los ecosistemas terrestres con los ecosistemas acuáticos, al conocer que el 70% del
planeta es agua; se describe que la mayor cantidad de ambientes naturales pertenecen a los
ecosistemas de agua dulce.
¿Cuáles son los tipos de ecosistemas de agua dulce?
Lentico
Es el ecosistema reflejado en las aguas quietas tales como lagunas o humedales. Se diferencian
3 zonas las cuales se identifican como poco profunda; la cual está llena de calidez por los rayos
solares, una zona intermedia en la que hay límites de alcance de la luz solar pero puede haber
fotosíntesis y la tercera; la zona profunda que es la que comienza a ser fría pues la llegada de la
luz solar es restringida.
Lótico
Son aquellos ecosistemas centrados en las aguas en movimiento constante; tales como son los
ríos, arroyos y cañadas. En estos, el movimiento es lo que hace que las aguas se relacionen
con la atmósfera, una vez que hacen contacto con la superficie en su superficie; haciendo así
que en el fondo no varíe tanto, como sí sucede en los ecosistemas lenticos.
Por todo lo expuesto; es imprescindible conocer los detalles de cada uno de los ecosistemas
acuáticos; pues de este modo se logra identificar cuáles son las especies animales compatibles
con cada uno de ellos y al mismo tiempo el tipo de vegetación que reina en este medio
ambiente natural.
Híbridos
En esta clase de ecosistemas, se describen aquellos entornos que pueden llegar a ser
indundables y que por tanto pueden estar en ambas categorías; tanto en terrestres como en
acuáticos; respectivamente.
Dentro de este tipo de ecosistemas se encuentran los arroyos que son aquellos que disponen de
corrientes de agua constante pero que tienen un caudal mínimo a diferencia de un río llegando
inclusive a desaparecer en las estaciones secas. También pueden tener plantas de agua dulce;
sirviendo así para identificar su tipo de terreno.
Por otra parte; están los ecosistemas híbridos como el bosque seco también denominado
xerófilo; pues es un entorno de muchos árboles con densidad media que abundan en estaciones
lluviosas y así no van perdiendo tanta humedad. Igualmente son de los ambientes que
desarrollan especies no tan dependientes de agua como los de otros ecosistemas.
Los desiertos arenosos se implican en los entornos híbridos; que van teniendo temperaturas
cálidas en todas las estaciones del año. Se conoce también como ecosistema terrestre desértico,
sus suelos suelen ser de arena que hace que se creen dunas por el viento sin que pueda
modificarse por otros tipos de elementos naturales; siendo uno de los ejemplos conocidos, el
desierto de Sahara.
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